El título lo dice todo. Desde un caso personal voy ha hablaros sobe las consecuencias que sufres al hacer una mala dieta.

Como ya comenté hace un par de entradas, este verano fui a un Centro en Madrid, España. Sus instalaciones son bonitas y agradables y tratamientos de nutrición y estética combinados. Realmente, fui a informarme sobre unos tratamientos de estética (para las cartucheras). Lo había oído en la radio pero claro, una cosa lleva a la otra: “No es conveniente hacer un tratamiento cuando te sobran 6-8 kilos de peso, mejor adelgazar primero,...”

En fin, en las consultas de nutrición se incluían 4 tratamientos de estética, me decidí y comencé a ir a la consulta.

consecuencias de una mala dieta

Una mala dieta puede traer muchas consecuencias

La primera semana

Una doctora me hizo un estudio antropométrico, el volante para unos análisis de sangre y un historial bastante completo; la consulta duró unos 45 minutos. La dieta que me puso, normalita, pero adaptada a mis horarios y gustos: yo desayuno dos veces y no meriendo.  Esa semana adelgacé 700 gramos (y eso que tomé un trozo de bizcocho en el cumpleaños de un compañero).

La segunda semana

Cambió algunas cosas en la dieta, pero en la misma línea y perdí también 700 gramos. Yo estaba bastante contenta del ritmo, sobre todo teniendo en cuenta que mi actividad física.  Me pasaba la semana sentada delante del ordenador mañana y tarde así que mi actividad era nula.

La tercera semana

La cosa cambió. Mi doctora estaba de vacaciones (no me lo había dicho) y en la consulta me atendió un doctor. Me dijo que adelgazaba muy despacio y que había que hacer un tratamiento de choque. Según sus palabras textuales “hay que mover la báscula”.

Me puso una dieta de proteína, grasa y lechuga iceberg;  nada de plancha, todo frito. Si tenía hambre, podía comer cada 15 minutos (jamón serrano y salchichón). Si tenía ansiedad, Coca Cola light o cero. La dieta se completaba con un laxante para contrarrestar los efectos de la proteína y unas recomendaciones importantes: controlar ir al baño todos los días, no saltarse la dieta y beber, al menos, dos litros de agua al día. Los dos comprimidos de cúrcuma que tomo cada mañana para el dolor de la artrosis fuera (era una dieta muy estricta).  Y una novedad: tenía que pesarme todos los días y enviarle el peso por whatsapp.

El primer día engordé un kilogramo, cuando recibió el mensaje me llamó y eliminó el salchichón de la dieta. Aunque luego fui perdiendo, el resultado no fue bueno: 400 gramos más esa semana.

La última fase

En la siguiente consulta me quejé de la dieta, de aburrimiento, de gases, de estreñimiento (a pesar del laxante) y del laxante. Estos síntomas son algunos de los que tienes al hacer una mala dieta.

Aunque le comenté que no quería volver a hacer ese tipo de dieta, insistió en que “hay que mover la báscula”. De nuevo una semana a proteínas, pero esta vez light, sin  grasa, todo a la plancha, al vapor,…. Tenía que hacer esta dieta desde el miércoles (día de la consulta) al lunes. Martes y miércoles hasta la hora de la consulta a yogurt 0%. Para compensar, me cambió de laxante. De nuevo el whatsapp diario para comunicar el peso, decirle cuánto agua bebía y cuántas veces iba a hacer pis cada día.

Bien!!! Adelgacé 1,800 kilogramos. Cuando fui a la consulta, analizamos por qué no había perdido la semana anterior, su conclusión fue que retenía líquidos. A pesar de perder peso, insistió en otra semana de proteínas, pero combinada con yogurt (bueno para la retención de líquidos). Esta semana tocaba desayunar y cenar yogurt, las proteínas light solo en la comida. Los dos últimos días, melón y sandía durante todo el día. Como estaba contenta por la pérdida de peso, dije que sí. Pero claro, yogures y estreñimiento no se llevan bien. Mejor dicho, se llevan muy mal.

Hice la dieta el jueves. El viernes le llamé y le dije que dejaba los yogures. Por whatsapp me dijo que cambiara el yogur por sandía y que subiera la dosis de laxantes hasta tres comprimidos diarios. Y si no funcionaba que usara otro más fuerte. Pasé de sus consejos y el sábado comencé a seguir una dieta equilibrada y rica en fibra. Perdí 600 gramos esa semana.

la obesidad

No pierdas peso a toda costa, hazlo de la manera correcta o sufrirás las consecuencias.

El “enfrentamiento” final.

Cuando fui a la consulta comenté directamente que no me parecía saludable seguir ese tipo de dietas, que  prefería una dieta equilibrada, que el consumo prolongado de laxante es perjudicial para la flora intestinal,… todo eso de lo que hablamos aquí. Mi premio fue una estupenda charla de 20 minutos… de la que lo único que me quedó claro es que  tenía que perder 1,5 kilogramos a la semana como fuera. Ese era el objetivo de los médicos de la clínica.

De hecho, cuando comenzamos a hablar de la dieta de la siguiente semana, tomó una hoja y me apuntó lo primero que tenía que tomar…  Seguril, un medicamento para eliminar líquidos bastante fuerte. Comenzaba a enfadarme la situación; cuando le dije claramente que no podía tomar Seguril porque me bajaba la tensión (no es cierto, era por no discutir) me dijo que bueno, que tomara Furosemida, cosa que me sentó bastante mal, porque es lo mismo (Seguril es el nombre comercial y Furosemida el nombre del medicamento). Pensé que me tomaba por tonta.

Le dije claramente que no pensaba tomar ningún medicamento, ni más laxantes, ni seguir dietas desequilibradas. Había ido al centro con sobrepeso y ahora, si bien era cierto que pesaba 3-4 kilos menos, los había cambiado por acidez, estreñimiento, dolor de estómago, retención de líquidos y otros problemas internos. Siguió sin hacerme caso; lo importante era adelgazar, porque era para lo que yo había ido. Además no entendía por qué me quejaba porque me había dejado tomar sandía la semana anterior (para él sandía=fibra, ja, ja, ja; hay que tomar 3 kilos de sandía limpia para alcanzar la cantidad de fibra diaria recomendada) . La idea era adelgazar rápido, antes de que me cansara de hacer dieta y luego ya veríamos. Al insistir en que prefería adelgazar más despacio y de otra forma la respuesta fue clara tal vez te has equivocado de sitio”.

El final en la clínica.

Me puso una dieta algo más equilibrada, me fui a casa, y al día siguiente llamé, cancelé la cita y abandoné el tratamiento.

En la página del Centro viene el CV de los médicos que trabajan allí. El doctor que me atendió es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con el título homologado y colegiado en Madrid; además tiene un Máster en Medicina Estética por la Universidad de Córdoba. Sin embargo, pasó de mi historial médico por completo.

  • Tengo una hernia de hiato, el estreñimiento no es lo mejor para mi salud gástrica.
  • Estuve dos semanas sin tomar NADA de fruta, es decir, nada de vitamina C, ácido fólico o minerales.
  • Me mantuvo tomando laxantes tres semanas (que en realidad fueron dos, pero él no lo sabía) cuando ningún médico recomienda tomar laxantes más de cinco días seguidos por los efectos secundarios que pueden producirse: pérdida de electrolitos y minerales, dependencia intestinal, gases, meteorismo e incluso sangrado.
  • No tenía ningún problema en hacerme tomar fuertes diuréticos sin tener en cuenta que los laxantes producen diarreas en las que se pierde líquido, por lo que no retenía líquidos, solo lo parecía debido a las diarreas.

En la primera consulta le expliqué claramente qué estudios y conocimientos tenía (para que no me explicara cosas que para mi eran obvias) y a pesar de todo insistió en sus métodos para adelgazar y en pasar de lo que le decía.

¿Cuántas personas menos informadas habrán seguido sus consejos perjudicando su salud simplemente porque lo importante ahora es adelgazar y luego ya veremos?

En resumen, consecuencias de una mala dieta.

Los gases y el estreñimiento son algunos de los síntomas que, si sentís, debéis preguntaros si vuestra dieta es adecuada. Otros síntomas pueden ser el cansancio o la sensación de debilidad.

Por otro lado mucho cuidado con la toma de medicamentos como laxantes. Causan muchos efectos en el organismo.

Todos queremos adelgazar, pero yo no estoy dispuesta a conseguirlo a cualquier precio. Llevar una mala dieta puede acarrear consecuencias graves para el organismo.

 

Una mala dieta puede traer muchas consecuencias. Ya os hemos comentado, cualquier dieta que elimine un tipo de alimento durante un tiempo prolongado a la larga será perjudicial para el organismo.

Ampliando el artículo…

Consecuencias de una mala dieta

 Hay cosas que no debes hacer para adelgazar.

Este ha sido el post con más comentarios positivos con diferencia. Entre todos estos comentarios muchos nos habéis pedido que ampliemos el artículo. Dicho y hecho, aquí tenéis una ampliación de las consecuencias que puede tener una mala dieta desde un punto de vista más general.

Una mala dieta puede traer muchas consecuencias. Ya os hemos comentado que cualquier dieta que elimine un tipo de alimento durante un tiempo prolongado a la larga será perjudicial para el organismo.

Os he hablado de mi experiencia nefasta en una clínica en Madrid. Vamos a realizar un pequeño repaso de lo que NO debemos hacer si queremos adelgazar, y de las consecuencias que nos puede traer.

Dieta hiperproteica

Consumir solo proteínas puede resultar una idea atractiva. Las proteínas se consideran calorías negativas, pues consumimos el doble de calorías en su digestión que las que nos aportan. Sin embargo estas dietas de “pura proteína” son muy perjudiciales.

Las consecuencias de un exceso de proteínas son numerosas. Provocan gases, estreñimiento, retención de líquidos y acidez. Además generan carencias de de vitaminas hidrosolubles, minerales y otros nutrientes esenciales…

Si junto con las proteínas incluimos lípidos, comeremos menos pues la grasa nos sacia antes, pero corremos el riesgo de que aumente nuestro colesterol “malo”. A menos que toda nuestra dieta sea a base de pescado, sin nada de carne. Si son proteínas “light”, comeremos más, pues es un tipo de alimentación que sacia menos. Y las consecuencias son igual de perjudiciales en ambos casos.

La falta de fibra hace que hagamos la digestión más rápidamente. Esto no afectará a los niveles de glucosa porque no ingerimos NADA de hidratos de carbono, pero hará que todo los nutrientes que ingerimos sean absorbidos casi inmediatamente. Muy importante si ingerimos lípidos junto con las proteínas.

La falta de fibra no solo tiene efectos sobre la absorción de nutrientes. También provoca estreñimiento, favorece la retención de líquidos y aumenta el riesgo de padecer cáncer de colon. Una mala decisión se mire por donde se mire.

Además las proteínas suponen un trabajo extra para nuestro riñón. Si consumes más proteínas de las necesarias durante un tiempo prolongado estarás sobrecargando el riñón.

Coca cola para la ansiedad

Ya hemos escrito en varios post sobre la composición de la coca cola y lo “saludables” que son sus componentes. No merece más comentarios esta parte.

Si queréis leer más aquí os dejamos lo que hemos escrito hasta ahora: CocaCola LightIngredientes de la cocacola y ¿Sabes cuánto azúcar tienen los refrescos?

Suplementos para evitar carencias

La opción de evitar las carencias de la dieta con suplementos tampoco es recomendable.

Los laxantes pueden ser adecuados para una situación puntual. Pero no debemos EN NINGÚN CASO, tomar laxantes más de tres días seguidos sin consultar al médico. La ingesta continuada de laxantes puede producir deshidratación y pérdida de electrolitos (lo que aumentará nuestro cansancio) y afectará perjudicialmente a nuestra flora intestinal, haciendo que nuestras digestiones sean más pesadas hasta que recuperemos la flora perdida.

Los suplementos de vitaminas tampoco los recomendamos. Salvo en épocas en que tengamos que hacer un esfuerzo adicional pero nunca como sustitutivos de una dieta equilibrada. Esfuerzos adicionales puedes ser preparar unos exámenes o hacer más ejercicio del habitual, pero siempre debemos intentar equilibrar nuestra dieta.

Consecuencias de una mala dieta

Debes llevar una dieta que te aporte de todo, si necesitas suplementos no estás comiendo como debes.

Y por supuesto, nunca debemos ingerir medicamentos para aliviar los problemas que una dieta desequilibrada nos esté causando. Un ejemplo son los diuréticos.

Muchas infusiones “adelgazantes” tienen en su composición plantas con estos tres efectos: acelerador del metabolismo (para quemar más calorías), diurético (para eliminar líquidos acumulados) y laxantes. Los diuréticos (tanto como medicamente como en forma de infusión) pueden tener consecuencias desagradables. Aunque no tengamos problemas de tensión arterial alta o baja, tomar diuréticos de cualquier tipo puede provocarnos una bajada de tensión (que nos producirá mareos y nauseas) que si se combina con la falta de nutrientes, o con algo de calor (en verano o al entrar en un edificio con calefacción alta) puede hacer que nos caigamos redondos al suelo.

A pesar de la opinión de los médicos de esa clínica LO IMPORTANTE NO ES ADELGAZAR sino encontrarnos bien. Es mejor una dieta equilibrada que nos haga perder 500-900 gramos cada semana que una dieta desequilibrada y perder más de kilo y medio. Y no solo por nuestra salud, no debemos olvidar el efecto rebote que hará que hayamos maltratado a nuestro organismo para nada.