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Agua y otros líquidos

Agua

En nuestro organismo, el agua no se encuentra en forma estática (como los huesos, los músculos…) sino que es una sustancia en continua renovación. Las actividades de la vida diaria hacen que perdamos agua (unos 3-4 litros al día) en sudor, orina, aire exhalado y movimientos intestinales. Lo que se pierde, se debe reponer con el agua y líquidos que bebemos y la comida que

consumimos.

El agua entra en el organismo y se absorbe por el sistema gastrointestinal antes de ser transportada a las células de todo el cuerpo a través de los vasos sanguíneos. Una mayor cantidad de agua hace que la sangre fluya mejor, promoviendo un metabolismo más eficiente. Cuando la cantidad de agua que ingerimos es menor que el agua que el cuerpo consume se produce deshidratación.

Es recomendable beber unos 2 litros de agua diariamente, pues otra gran parte se ingiere con los alimentos, infusiones,…. Sin embargo esto es una indicación muy aproximada, pues depende del ejercicio físico que se realice, la época del año, etc…

¿Cuándo es el mejor momento para beber agua?

Pero la cuestión no es solo la cantidad de agua que debemos beber sino, ¿cuándo es el mejor momento para beber agua?

Tomar mucha agua antes de la comida, hace que el estómago se llene, disminuyendo el apetito. En cambio, hacerlo durante la comida, diluye las enzimas digestivas del estómago, disminuyendo el grado de acidez, lo que puede dificultar la digestión y la absorción de los alimentos. Por lo tanto, es mejor beber el agua antes que durante la comida. También se debe evitar beber agua antes de ir a dormir, pues en muchas ocasiones provoca acidez, debido a que se mezcla con los ácidos gástricos.

La mejor forma de aportar agua a tu cuerpo es beberla en ayunas, al levantarse por la mañana y una hora antes de cada comida. Si es sólo agua, viajará del estómago al intestino en 30 minutos y por consiguiente no obstaculizará la digestión ni la absorción.

Tampoco es conveniente ingerir el agua fría pues, obviamente, beber agua fría enfría el cuerpo. La temperatura a la cual trabajan mejor las enzimas es entre los 36 y los 38 ºC.  Por ello es mejor no beber agua demasiado fría.  Además, si bebemos agua fría durante las comidas, no sólo trabajarán peor nuestras enzimas, sino que podemos ralentizaremos la digestión. La temperatura de funcionamiento del estómago es de unos 40ºC, si la bajamos de golpe, la digestión se detendrá hasta que el estómago vuelva a alcanzar la temperatura adecuada. Esto puede provocar que los alimentos fermenten, haciendo la digestión más pesada y dificultando o impidiendo la absorción de algunos nutrientes.

Bebidas que podemos encontrarnos.

El agua no es la única bebida que existe, ni si quiera la única con mucha agua. Vamos a hacer una pequeña clasificación de las bebidas que nos podemos encontrar y a hablar un poco de ellas.

Entre las bebidas alternativas al agua se encuentran:

Zumos

Las frutas recién exprimidas ylos zumos de verduras son sanos y ricos en vitaminas, minerales y antioxidantes. Ambos se digieren rápidamente y el cuerpo asimila los nutrientes de forma casi inmediata. Aunque la pulpa que se desecha tiene también una cantidad importante de nutrientes saludables, los zumos son energía pura. Hablamos, claro está, de los zumos naturales.

Los zumos de fruta que se venden preparados suelen ser zumos concentrados y reconstituidos. Aunque son una fuente de vitaminas, no poseen todos los beneficios del zumo recién exprimido. Solo los zumos que indican “recien exprimido” en el envase pueden compararse a los naturales. Los “refrescos de fruta” contienen agua y azúcar añadidos al zumo, por lo que no son recomendables. Además, algunos zumos reciben un tratamiento de ultracalor para prolongar su duración; puesto que el calor destruye algunas vitaminas, estos zumos no son tan completos y saludables como los que podamos preparar en casa.

Los zumos naturales deben tomarse recién hechos, pues la oxidación altera rápidamente su color, su sabor y su valor nutritivo.

Infusiones

La palabra infusión hace referencia a una gran variedad de bebidas. Se trata de decocciones de las hojas, flores y/o raices de hierbas frescas o secas, y son una forma sana de ingerir líquidos, pues no sólo no tienen aditivos sino que, además, las hierbas les confieren propiedades medicinales. La menta facilita la digestión, la manzanilla es relajante y facilita la digestión, el hinojo alivia las náuseas, los vómitos, los gases, la hinchazón y la indigestión.

Podemos preparar las infusiones comprando bolsitas preparadas. La calidad y los nutrientes varía de una marca a otra. Lo mejor es comprar la planta desecada y preparar nuestras propias mezclas antes de hacer la infusión.

La leche

La leche que más se consume en Europa es la leche de vaca, pero en otros países es popular la leche de cabra, de oveja o de búfalo. No todas tienen las mismas características nutricionales.

También se puede ingerir “leche” de soja, de avena, de arroz, de almendras. En realidad es un exprimido de los granos de cereal, diluido en agua, pero es una buena alternativa para los vegetarianos y personas con intolerancia a la lactosa.

Existe un gran debate sobre la ingesta de leche. Muchos expertos la recomiendan porque aporta proteínas animales fáciles de asimilar, vitaminas, calcio y otros minerales. Otros se oponen argumentando que estos nutrientes se pueden obtener en mayor cantidad y de forma más equilibrada. Muchos otros tipos de alimentos son ricos en proteínas, como los frutos secos, semillas, verduras verdes y zanahorias. Lo que sí es cierto es que el ser humano es el único animal que sigue consumiendo leche durante la edad adulta. En el resto de las especies, el consumo de leche se limita a la infancia.

Además, hay que tener en cuenta que la leche entera en muy rica en grasas saturadas, y que todos los tipos de leche contienen pequeñas cantidades de contaminantes que han sido ingeridos por la vaca (antibióticos, hormonas, perticidas,…). La leche desnatada o semidesnatada, contienen menos grasa pero también aporta menos vitaminas liposolubles  (A, D y E).

Bebidas vegetales

Popularmente llamamos leches a ciertas bebidas vegetales. No se trata de leche sino bebidas elaboradas a base de agua y diferentes alimentos vegetales como frutos secos, cereales o legumbres.

El consumo de leche de vaca puede tener algunos inconvenientes. Según estudios realizados por la Escuela de Medicina de Johns Hopkins y otros muchos, la enzima que digiere la leche de vaca pierde su actividad entre el año y medio y los cuatro años de edad. Pudiendo ser esta la causa de los diferentes problemas que provoca su consumo. En cambio, las leches vegetales no contienen lactosa ni colesterol; pero sí un 90% de agua, tienen bajo contenido calórico y son fáciles de digerir.

Para los casos de intolerancia a la lactosa, dietas vegetarianas o simplemente por elección, las leches vegetales son una opción muy saludable y beneficiosa. Aportan una gran concentración de minerales, vitaminas, calcio y ácidos grasos esenciales.
Las leches vegetales procedentes de los cereales; como lo son la leche de arroz, leche de avena, de espelta o de cebada, tienen un alto contenido en fibra, vitaminas y minerales, sobre todo, vitaminas del grupo B y potasio.

Las leches vegetales elaboradas a partir de frutos secos; como lo son la leche de almendras, de avellanas, de sésamo o nueces son muy nutritivas y completas, aportan ácidos grasos mono y poliinsaturados y calcio.

Por último, las leches vegetales procedentes de legumbres; como lo son la leche de soja contienen gran cantidad de proteínas de calidad.

Por todo ello, cualquiera de estas leches vegetales son una buena alternativa para vegetarianos y casos de intolerancia a la lactosa. Además son una gran elección para todos los que se preocupan por llevar una alimentación saludable.

Numerosos dietistas y naturalistas proponen reducir (o eliminar) la leche de vaca de nuestra dieta y aumentar el consumo de leches vegetales. Lo recomendable en la dieta, es ir alternando las diferentes leches vegetales que encontramos a nuestra disposición en el mercado. Así aprovecharemos la gran disponibilidad de nutrientes que nos ofrecen.  Y una advertencia. Debido a que se sedimentan luego de prepararlas, no debemos olvidar agitar siempre antes de servirlas.

Para ver con más detalle el aporte nutricional de las bebidas vegetales más habituales visita nuestro post sobre Leches vegetales.

Refrescos

Las bebidas con gas no son beneficiosas para la salud. Quitan la sed, pero aportan una gran cantidad de calorías “vacías” pues no contienen nutrientes útiles para el organismo. Algunos refrescos tienen vitamina C añadida, pero nada más. Suelen acarrear problemas de peso, caries y malnutrición. Las bebidas carbonatadas reducen el apetito, lo que se traduce en pérdida de peso y malnutrición.

Además, las bebidas con gas sin minerales (no isotónicas) tienen un efecto desmineralizante, pues el carbono que contienen capta los minerales (calcio, sodio, potasio, magnesio,…) del propio organismo. Tienen muchos aditivos que no aportan ningún valor nutritivo y pueden provocar alergias. Además, todos esos aditivos deben ser eliminados por el organismo, lo que se traduce en un exceso de trabajo para el hígado y el riñón.

Las bebidas deportivas están pensadas para personas que realizan ejercicio físico con regularidad.  En cambio las bebidas isotónicas, tienen como función reponer los fluidos corporales y las sales minerales perdidas con el sudor. Y las bebidas con hidratos de carbono proporcionan energía, pero a cambio continen mucha glucosa o dextrosa, por lo que son perjudiciales para los dientes y no ayudan a mantener estables los niveles de glucosa en sangre. Lo mejor es sustituir los refrescos azucarados por zumos de fruta o agua.

Bebidas alcohólicas

Todas las bebidas que contienen alcohol alteran el estado de ánimo y deshidratan el cuerpo. No pueden considerarse una bebida saludable.

El alcohol dificulta la absorción de vitaminas y minerales, afecta al hígado, debilita el corazón, aumenta la presión saguínea, daña el cerebro y aumenta el riesgo de sufrir cáncer. En el caso de mujeres, aumenta significativamente el riesgo de sufrir cáncer de mama.

Bebidas con cafeína

El té, el café, la cola, las bebidas con cacao y algunas infusiones comerciales contienen cafeína. La cafeína es un estimulante con efectos diuréticos, por lo que no son bebidas que favorezcan la hidratación del organismo. Pero no es solo eso. El consumo excesivo de cafeína se asocia a unaserie de efectos secundarios como:

  • Mayor riesgo de parto difícil.
  • Estimulación del sistema nervioso y aumento del ritmo cardíaco.
  • Aumento de la acidez del estómago, aumento delnivel de azúcar en sangre y un incremento de la descomposición de la grasa.
  • Ansiedad, insomnio y taquicardias en individuos sensibles a la cafeína.
  • Pérdida de calcio.

El consumo de sustancias del grupo de la cafeína y teofilina tiene relación con la aparición de cáncer de mama. También, al contrario de lo que se cree, se ha demostrado que la cafeína disminuye la capacidad de concentración y la memoria a corto plazo. El efecto estimulante de la cafeína puede disimular el cansancio y el agotamiento, lo que hace que la persona no sea consciente de su fatiga. Puede causar también alteraciones en los niveles de glucosa en sangre; una taza de vez en cuando no hace daño, pero una dependencia diaria puede provocar inestabilidad constante en los niveles de azúcar. Además, provoca adicción (el síndrome de abstinencia se traduce en irritabilidad, vómitos y dolores de cabeza).

El té tiene alguna que otra ventaja sobre el café: aporta la mitad de cafeína que éste y contiene además un antioxidante llamado quiecetina, que reduce el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular o un cáncer. Se cree que especialmente el té verde japonés y el té chino negro poseen propiedades anticancerígenas específicas. Uno de los inconvenientes del té es que contiene taninos (sustancias que dificultan la absorción del hierro y manchan los dientes), por eso no es aconsejable beber té en las comidas.


Cuando se habla de ingerir líquidos, los nutricionistas aconsejan que la mayor parte sea agua y, como complemento, se tomen zumos de frutas, verduras e infusiones. Por supuesto, desaconsejan las bebidas alcoholicas y, en cuanto a la leche, hay un extenso debate. También aconsejan que se reduzcan al mínimo los refrescos con gas y las bebidas que contengan cafeína.